Este es hoy el problema más repetido que me llega, y casi siempre con la misma cara de desconcierto. La web funciona. Se ve bien en el móvil. El dominio es correcto. Y sin embargo, buscar el nombre del negocio en Google no devuelve nada.
La explicación no tiene que ver con el diseño ni con el contenido. Tiene que ver con qué recibe un buscador cuando pide tu página, que casi nunca es lo mismo que ves tú.
Qué está pasando por dentro
Cuando abres una web en el navegador, ocurren dos cosas seguidas. Primero llega el HTML. Después el navegador ejecuta el JavaScript, que va dibujando el contenido.
Muchas herramientas modernas —y prácticamente todos los constructores con IA— generan lo que se llama una SPA, una aplicación de página única. En ellas el HTML que llega es casi un cascarón vacío, y todo lo demás lo pinta el JavaScript después.
Lo que ves tú en el navegador
<h1>Zapatería Los Andes</h1>
<p>Calzado artesanal en
Barquisimeto desde 1998.</p>
<a href="/catalogo">
Ver catálogo
</a>
Lo que recibe el rastreador
<div id="root"></div>
<script src="/app.js">
</script>
Ese cascarón es todo lo que existe hasta que alguien ejecuta el código. Y ejecutar código cuesta tiempo y dinero — no todos los que visitan tu web están dispuestos a pagarlo.
Google sí sabe leer JavaScript. El problema es otro
Conviene decirlo claro, porque circula mucha desinformación: Googlebot ejecuta JavaScript. Usa un motor basado en Chromium, entiende sintaxis moderna y sabe seguir enlaces generados por React, Vue o Angular.
El problema no es de capacidad. Es de cola y de calendario.
Google rastrea en dos tiempos. Primero lee el HTML tal cual llega. Después, si esa página necesita JavaScript para mostrar su contenido, la mete en una cola de renderizado y la procesa cuando le viene bien. Una página estática se indexa en horas. Una que depende del renderizado puede esperar días o semanas — con webs nuevas, el rango que se maneja va de tres a seis semanas.
Y ese retraso no es lo peor. Lo peor es que si algo falla durante el renderizado —un script que tarda, un error, un recurso bloqueado— lo que se indexa es el cascarón vacío. No un poco menos de contenido: ninguno.
Y aquí llega el dato que cambia la conversación
Hasta aquí, un problema conocido de SEO técnico. Lo que casi nadie te cuenta es lo que pasa con los rastreadores de inteligencia artificial.
Vercel analizó el tráfico de estos rastreadores en su red y publicó los resultados. La conclusión es contundente: ninguno de los principales rastreadores de IA ejecuta JavaScript. ChatGPT y Claude llegan a descargar los archivos JavaScript —un 11,5 % y un 23,8 % de sus peticiones— pero no los ejecutan. Se los llevan y no los abren.
Y se nota en el desperdicio:
Porcentaje de peticiones que terminan en error 404.
Uno de cada tres intentos de ChatGPT y de Claude acaba en una página que no encuentra, frente a uno de cada doce de Googlebot. Es lo que pasa cuando no puedes ejecutar el código que genera los enlaces: navegas a ciegas.
Si tu contenido solo existe después de ejecutar JavaScript, para un motor de IA sencillamente no existe.
Fíjate en la ironía. Construyes tu web con inteligencia artificial, en una tarde, y el resultado es invisible precisamente para la inteligencia artificial. No porque la herramienta sea mala: porque optimiza para que tú veas resultados rápido, no para que una máquina los lea.
Cómo comprobar si te pasa a ti, en dos minutos
Tres comprobaciones que puedes hacer ahora mismo
- Mira el código fuente. Abre tu web, pulsa
Ctrl+U(o clic derecho → «Ver código fuente»). Busca conCtrl+Funa frase que aparezca en tu página. Si no la encuentras en el código, Google tampoco la ve sin renderizar. - Búscate en Google. Escribe en el buscador
site:tudominio.com. Ahí sale lo que Google tiene indexado de verdad. Si aparecen pocas páginas, o ninguna, ya sabes. - Usa Search Console. En Inspección de URLs, pega una página tuya y pulsa «Probar URL publicada» → «Ver página probada» → pestaña HTML. Eso es exactamente lo que Google logró leer. Compáralo con lo que ves tú.
Si en las tres te sale lo que esperabas, tu web está bien y el problema es otro. Si en alguna te sale un vacío, ya tienes el diagnóstico.
Cómo se arregla
No hace falta tirar la web y empezar de nuevo. Hay tres caminos, y el bueno depende de con qué esté construida.
- Renderizado en servidor (SSR). El HTML llega ya completo. Es lo más robusto y lo que usan los sitios que se lo toman en serio.
- Generación estática (SSG). Las páginas se construyen una vez y se sirven como archivos. Ideal para webs de servicios, portafolios y blogs, donde el contenido no cambia cada minuto. Esta web funciona así.
- Prerenderizado. Se guarda una versión ya montada y se sirve a los rastreadores. Es el parche cuando no se puede tocar la arquitectura.
Y algo previo a cualquiera de los tres, que además es gratis: que cada página tenga su propia URL, su título y su descripción en el HTML inicial. Muchas SPA sirven el mismo título para todo el sitio. Eso se corrige sin rehacer nada.
Un caso real
Disegni New Kids es una tienda de moda infantil en Barquisimeto. Catálogo real, producto real, ventas reales. Y cero indexación en Google.
El diagnóstico fue exactamente este: arquitectura SPA que los buscadores no llegaban a leer, metadatos genéricos en inglés heredados de la plantilla, rutas de administración expuestas y ausencia total de datos estructurados. Un catálogo que, para Google, no existía.
La reconstrucción técnica —indexación, canonicalización, Schema.org en JSON-LD, robots.txt, sitemap.xml y llms.txt con funciones a medida— está documentada en el caso completo. El proyecto sigue en marcha y prefiero enseñar cifras cuando el histórico sea representativo.
Lo que me llevo
Las herramientas de IA para montar webs son buenas y no van a desaparecer. Yo misma las uso. El problema no es construir con ellas: es dar por hecho que lo que se ve es lo que se lee.
Una web bonita que nadie encuentra es un folleto caro guardado en un cajón. Y lo más frustrante es que quien la tiene suele pensar que necesita «más SEO», cuando lo que necesita es que el buscador pueda entrar por la puerta.
Antes de invertir un céntimo en contenido o en enlaces, haz las tres comprobaciones de arriba. Tardas dos minutos y te ahorras meses.